El City de Pep no pudo frente al Liverpool

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El Liverpool se llevó el partido destacado del fin de semana en la Premier League frente al Manchester City. Lo hizo en un buen encuentro en el que le valieron los goles de Fabinho, Salah y Mané para imponerse a un equipo poco reconocible de Guardiola y que se dejó llevar por el ritmo que los red quisieron imponer durante los 90 minutos. Solo en la parte final logró meter algo de presión con un tanto de Bernardo Silva, aunque para entonces ya era tarde. El líder que se desmarca ahora 9 puntos sobre los celestes y 8 sobre el segundo clasificado, que pasa ahora a ser el Leicester. Golpe de autoridad.

Y eso que los de Klopp arrancaron sufriendo en el inicio ante la propuesta de los de Manchester. Los visitantes fueron a buscar de frente a su rival y de pelota parada lograron generar dudas en la defensa local. Sin embargo, pronto se iban a encontrar con la realidad. Los de rojo no fallaron en sus llegadas y a los seis minutos fue Fabinho el que se sacó un fuerte disparo desde la frontal que supuso el 1-0. La contundencia de la defensa ‘citizen’ brilló por su ausencia y la presión del Liverpool que recogía sus frutos.

Cuando los de azul todavía no se habían repuesto de ese primer tanto, llegó el segundo en una de las tantas transiciones en las que pudo correr su adversario. Robertson cabalgó por banda izquierda y Salah que encontró en la espalda de Angeliño el hueco para cruzar la pelota con la cabeza y colocar el segundo. Intentó Bravo sacar la mano, pero ya era tarde. El segundo se clavaba en la portería de un meta chileno que tuvo que cubrir la baja por lesión de su compañero Ederson, aunque sin mucha fortuna.

Con el 2-0 el Liverpool consiguió tener más manejo de pelota que en los minutos anteriores, maniató las intentonas de recortar distancias del City, y ganó todos los duelos individuales. Y cuando la calidad de su rival afloraba ahí estaban Alisson y la fortuna para salvarle. Así lo hizo el brasileño en un disparo cruzado de Agüero y así respondió el poste en un disparo mordido de Angeliño. Salah también la tuvo para haber sentenciado la contienda, pero Bravo se lucía para salvar el tercero al descanso.

Ya en la segunda mitad el guion se iba a volver a repetir. Salida fuerte del Manchester en busca del gol y en la primera que encontró un resquicio el Liverpool el balón fue para dentro. Lo hizo Henderson en una jugada en la que parecía encerrarse en la línea de fondo, pero desde allí logró sacar un centro que se tragó Walker y que Mané aprovechó para hacer el 3-0 de testa. El senegalés creyó en su compañero y sacó rédito una vez más.

El City que se iba con toda la rabia arriba para tratar de reaccionar, permitiendo que los locales pudieran contragolpear con facilidad y colocar el cuarto. Sin embargo, pecaron los de Klopp de relajación y eso les costó un susto en la parte final. Fallaron sus ocasiones y Bernardo Silva que encontró el gol en un balón suelto en la frontal que puso pegado a la cepa del poste derecho de Alisson.

Arreón final de los de Guardiola con la entrada de Gabriel Jesús y con un Sterling revolucionado que no terminó de encontrarse cómodo en la que un día fue su casa. Una mano de Arnold dentro del área pudo haber ajustado un poco más el electrónico, pero Michael Oliver no se quiso complicar la vida ante la desesperación de Guardiola en la banda. Las quejas del entrenador español fueron más por la impotencia de no haber sabido contrarrestar a un Liverpool que se desmelena y se marcha en la tabla. La Premier empieza a tener más color rojillo que nunca.

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